EN CASO DE DIVORCIO, QUIÉN CORRE CON LOS GASTOS DE LOS SUMINISTROS, IBI, DERRAMAS, COMUNIDAD DE PROPIETARIOS Y DEMÁS?

El derecho de uso que regula el artículo 96 del Código Civil confiere al cónyuge adjudicatario la facultad de ocupar el inmueble que constituye la sede de la vida familiar, junto con sus hijos en su caso, con la finalidad de satisfacer sus necesidades de alojamiento; unido a tales facultades, han de recaer sobre el beneficiario del uso las cargas y gastos que sean inherentes a la ocupación del inmueble, en cuanto se encuentran originados por quiénes vivan en el mismo y redunden en su exclusivo beneficio.   Así ocurre con los derivados de los servicios de luz, agua, calefacción, gas, teléfono y demás, ya que resultaría ilógico y no ajustado a derecho, que tales gastos, salvo que así lo acuerden los cónyuges (algo esto muy relevante), recaigan sobre el titular de la vivienda que no detenta su disfrute ni utiliza los referidos servicios. Por lo tanto, salvo que hayan pactado otra cosa, los gastos corrientes derivados de los suministros de la vivienda (gas, agua, luz, teléfono, etc) deben ser satisfechos por el cónyuge a cuyo favor queda el uso y disfrute de la vivienda familiar, ya que los mismos derivan del uso del inmueble y es él quien los genera y se aprovecha de ellos en su propio beneficio Es prácticamente unánime esta postura en las resoluciones de las Audiencias Provinciales. Como ejemplo, citaremos:
  • AP Asturias, Sec. 4.ª, 347/2009, de 9 de octubre:  “… Distinta debe ser la respuesta respecto de los suministros. Los suministros tales como agua, luz, gas, electricidad, teléfono, son consumidos y sólo benefician al que ocupa el piso, siendo su poseedor, en este caso la apelante quien debe sufragarlos …”
  • AP Barcelona, Sec. 18.ª, 501/2009, de 1 de septiembre: ”  … fuera de estos gastos, los ocasionados por, entre otros, suministros, deberán ser soportados por el usuario de los mismos, al igual que los causados por la adquisición de otro u otros inmuebles o bienes de cualquier clase que no tengan aquél carácter. Esta es la posición que entendemos acepta el art. 4 CF .Si ello es así, si la sentencia ha acordado de conformidad, es por lo que sin más, debemos confirmar este pronunciamiento ….”
  • AP Valencia, Sec. 10.ª, 253/2009, de 22 de abril:  “… debe revocarse el pronunciamiento que impone al actor el pago de los suministros de la vivienda, pues al tratarse de una cantidad indeterminada podría resultar en exceso gravosa e imprevisible para el deudor; su contribución al pago de este concepto debe entenderse comprendido en la pensión de alimentos ….”
  • Mención especial cabe hacer a los siguientes gastos, los cuales pueden suscitar más dudas:
  • Cuotas de la Comunidad de propietarios:
  • Respecto a las cuotas de la Comunidad de propietarios, se debe de distinguir entre gastos ordinarias o gastos extraordinarias o derramas.
  • Respecto a quien le corresponde el pago de las cuotas ordinarias es una cuestión no tan clara y bastante controvertida. Según el Tribunal Supremo y en base a lo establecido en el artículo 1.e) de la Ley de Propiedad Horizontal, “la contribución al pago de los gastos generales constituye una obligación impuesta no a los usuarios de un inmueble, sino a sus propietarios”, de esta forma el pago lo deberá soportar el cónyuge titular aunque no se le hubiese atribuido el uso, o bien los dos cónyuges si a ambos les pertenece o es de la sociedad de gananciales.
  • Sin embargo, las Audiencias Provinciales con carácter mayoritario han venido resolviendo que el pago de las mismas debe ser satisfecho por el cónyuge que disfruta del uso de la vivienda , por entender excesivo que el cónyuge al que no se le atribuye el uso tenga que abonar, en su totalidad o en parte, los referidos gastos, siendo los mismos derivados del uso.
  • Hay que recordar que si la vivienda familiar fuese alquilada, estos gastos sólo serían a cargo del usuario cuando así se hubiere pactado en el contrato de arrendamiento. A falta de pacto, el pago corresponderá al arrendador ( 20 de la Ley 29/1994, de 24 de noviembre, de Arrendamientos Urbanos)
  • Respecto a los gastos extraordinarios o derramas son de cuenta de quien ostente la titularidad del inmueble. Lo deberá soportar el cónyuge titular aunque no se le hubiese atribuido el uso, o bien los dos cónyuges si a ambos les pertenece o es de la sociedad de gananciales. El motivo es que estos gastos se producen con independencia del uso de la vivienda y benefician a la propiedad y por tanto, resulta lógico pensar que recaigan sobre el titular de la misma o los titulares.
  • Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI):
  • El Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) es un tributo municipal cuyo sujeto pasivo es la persona o personas que sean los titulares de ese derecho.
  • Reparaciones de la vivienda:
  • Respecto a las reparaciones de la vivienda, también  debemos distinguir entre las reparaciones ordinarias o necesarias y las extraordinarias o mejoras.
  • Las reparaciones ordinarias o necesarias son aquellas que derivan del desgaste natural por el uso y el transcurso del tiempo, cuyo objetivo es mantener el inmueble en condiciones óptimas de uso y habitabilidad. Estas obras son de cuenta de quien tenga atribuido el uso del inmueble.
  • Sin embargo, las obras extraordinarias o mejoras son aquellas  que repercuten más en la propiedad que en el propio uso, afectando y revalorizando la propiedad. Estas son de cuenta del titular o titulares de la vivienda, no del usuario de la misma.
  • Parece claro que las pequeñas reparaciones serán de cargo de quien hace uso del inmueble. Sin embargo, en muchas ocasiones, surge la duda de si nos encontramos ante una reparación necesaria o una extraordinaria. Para determinar si estamos ante una u otra, habrá que tener en cuenta el coste de la obra, la envergadura en cuanto al tiempo para llevarla a cabo, la revalorización del inmueble tras la obra y otros puntos varios.
  • Seguro del hogar:
  • Salvo que se acuerde lo contrario, la tendencia mayoritaria en que debe de ser satisfecho por el titular de la vivienda, ya que la finalidad del seguro del hogar es cubrir los daños que pueda sufrir la misma, tanto el continente (la vivienda en sí) como el contenido (ajuar), además de los daños que pueda sufrir un tercero en la misma. Por ello, como hemos mencionado, será el titular de la vivienda el que corra con el gasto del pago de dicha póliza.
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